Peers only

En el Parlamento Británico trabajan, aproximadamente, unas doce mil personas. Ana, la chica que hoy me ha permitido entrar y pasear por él hasta cansarme, creo que conoce, por lo menos, a oncemil novecientas.

¿Y cómo he dado yo con Ana? Pues porque esta semana andan por aquí de visita Carmen y Andrea, que son, a saber, su tía y su prima. Así que este mediodía hemos quedado todas en la puerta de Westminster y, tras pasar el pertinente control de seguridad, hemos accedido al edificio del Parlamento por la entrada de trabajadores. Al grito de, “my family, my family from Spain”, hemos ido saludando al personal que nos cruzábamos por el camino: la señora que arregla las flores, los cocineros, las camareras, empleados de oficinas… Ana es, como hemos ido comprobando a lo largo de la jornada, increíblemente popular y querida en su trabajo, y no es de extrañar.

El día, resumido en pocas palabras, ha sido surreal y divertidísimo. La primera sorpresa ha sido el almuerzo. Hemos comido (de lo más british, además, fish and chips o mushroom and chicken pie, a elegir) sentadas a la orilla del támesis, bajo el edificio y viendo los puentes y el London Eye ¡en la terraza de los Lores! En esas estábamos cuando un señor, tras ver cómo intentábamos hacernos una foto de grupo, se ha levantado y amablemente se ha ofrecido a tomarla él para que pudiésemos salir todas juntas. Y el que parecía tan sólo un británico encantador ha resultado ser un Lord, así que sólo hemos podido decirle “thank you, Milord! xDD

Después hemos dado un larguísimo paseo por el Parlamento. Pasillos, recovecos, la cripta de Westminster (donde está tomada la foto de abajo y donde se escondió Emily Wilding Davison, una sufragistra ilustre),  la cámara de los lores, la de los comunes y un montón de trabajadores que nos saludaban, nos animaban a seguir con la visita y nos daban sus mejores deseos. Todo, creo, gracias a la sonrisa de Ana.

Pies en la cripta

Hemos visto también una escultura/vaca que tienen en un jardincito al que salen a fumar los trabajadores/as del Parlamento. Cuando íbamos para allí dos policías nos han preguntado: Where are you going? Y Ana, que es todo naturalidad, ha dicho: We’re going to see the cow. O Lady Cow, podríamos decir, porque es un resto de una Cowparade y va decorada como si fuera una Lady, con capa como las que llevan en la investidura.

Para finalizar la jornada (hemos estado allí desde mediodía ¡hasta las seis!) Phill, el barman, nos ha invitado a un cocktail. Para Andrea y para mí (nos ha visto cara de niñas buenas, me temo) ha preparado uno de plátano, baileys y chocolate, y el de Carmen, a quien ha debido intuir más fondo, ron y fresas. Estaba exquisito. Porque además, debo confesar, todo sabe mucho mejor si te lo tomas, a la sombra de Westminster y una silla en la que se lee “Peers Only”.

Peers Only

Lo dicho. Creo que desde hoy podéis llamarme Milady.

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2 respuestas a Peers only

  1. Jaime dijo:

    Me encanta! Precisamente cuando estuve por allí me hablaron del “día de puertas abiertas” pero también me dijeron que no podría entrar.

    Que envidia (Sana) me das, muaaaaaaaks!

  2. Esther dijo:

    ¡¡¡ Qué bien !!! Jo, qué día más chulo y qué envidia de visita. ¡ Me alegro un montón ! Besicos solete

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